
7:30 am Llamada de mi hermana mayor pidendo que le marque a su celular.
7:35 am Más dormida que despierta hago la llamada, responde mi sobrina que si pueda darles la dirección de mi veterinario porque su perrita está mal.
Decido cambiar mis planes y llevarme sólo a Circe, para acercarme por mi sobrina y mi hermana, así no tendrían que transportarse en camión con Posh. Esto implica cruzar toda la ciudad, pero qué más da...
8:50 am Llego a una plaza comercial en donde quedamos de vernos, mi hermana me avisa que tomó taxi y está por llegar.
9:30 am El veterninario revisa a Posh y de entrada les dice que ve muchos problemas: corazón agrandado, anemia, un cuadro que parece ser de neumonía y que no está seguro que todos sus órganos están funcionando.
La decisión es empezar por el "principio", le toma una placa para ver el corazón y en sus palabras: "nunca había visto un corazón tan grande, en proporción con el tamaño del a pequeña"; así que nos dice que le dará medicamento y alimentación para una semana, que el sábado la valorará nuevamente y que si mejora, empezará un tratamiento para mejorar su calidad de vida y alargarla lo más posible, pero que si no, tendrán que pensar seriamente en tomar otra decisión.
Mi sobrina y hermana salen con la perrita, mientras me quedo a la revisión con Circe; así que le digo que cómo ve la situación. En su opinión, si mejora y reacciona bien al medicamento, podría librarla, pero sinceramente me pide que vaya trabajando el tema con mi sobrina.
Martha tiene 20 años y Posh 14, creo que muchos de ustedes entienden lo que significa pasar tantos años juntas. En cuanto subí al carro le solté directamente el tema a mi sobrina: hay que cuidarla, hay que medicarla y consentirla esta semana, pero si la mejoría no es suficiente, es preciso pensar en dejarla ir ahora que no está sufriendo y evitarle los episodios de angustia cuando le falta el arire para respirar...
No hizo falta, media hora después Posh se sintió mal, Martha la abrazó para tranquilizarla y se desvaneció justo cuando me estacionaba para comprar el almuerzo. Se la quité de los brazos y preguntamos por un veterinario, pues no conocíamos la colonia, como era más complicado buscar en el auto, corrimos tres calles; el veterinario nos recibió de inmediato, la intubó y trató de reanimarla, le metieron dos inyecciones, una en el corazón para ver si respondía, pero no lo logró.
Ha sido una tarde difícil para mis sobrinos, particularmente para Martha, la escuché llorar y se me rompió el corazón, pues a pesar de su edad, parece una niña indefensa.
En el fondo, me alegra haber estado ahí, racionalemente entendemos que era el momento de irse, siento que no sufrió pues fue un infarto fulminante, estaba en los brazos de quien más la amaba; pero eso no implica que no duela.
Llegue a las 6 pm a casa, y estoy agotada como si no hubiera dormido en tres noches. Necesitaba contarlo, porque es hasta ahora que puedo desahogarme un poco.