Hoy mi chico ya se hace un poco más mayor, siete añazos ya, y sigo viéndole como el mismo cachorro locuelo que fue y siempre será. No sé cómo deciros lo mucho que lo quiero y lo necesito, sus lametones al despertar, sus recibimientos en casa como si hiciera un siglo que no me viera, sus ganas de comerse el mundo cada vez que salimos a la calle, y sobre todo sus ojos, grandes, oscuros, como caramelos, con una mirada limpia que lo dice todo. Si pudiera te clonaría Bogart, aunque sea una burrada, porque sé que ni siquiera un hermanito tuyo serías tú. Hace poco una forera me preguntó si los quería a los dos por igual y yo lo confesé, no, no los quiero por igual, eso es la misma mentira que dicen las madres cuando tienen varios hijos, Bogart es mi ojito derecho, y siempre será el primero, el deseado y buscado, mi chico especial, tanto que hizo suyo su nombre.
Felicidades mi mopita linda

El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo a él constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo (Konrad Lorenz).