Emi lo siento mucho, un abrazo.
Lo otro, pues no es que sea humanizarlo, pero los perros también tienen su duelo y su rutina, mi perro tiraba durante mucho tiempo hacia la casa donde estuvo viviendo mi madre, para ir a verla, ellos no entienden eso de que la rutina ha cambiado, que ahí ya no está esa persona, ni que ya no van a ver a quien sea (persona o perro). Cuando yo estoy triste, Bogart está muy triste, me lame como hace Kodo, si lloro es tremendo el espectáculo, me mira, se me sube encima, todo igual, y a mí eso me calma o no depende el caso.
El también tiene que pasar sus cambios, su duelo, porque tu madre no va a volver a estar ahí, a mí me da que él lo que hace es defenderte porque te ve ahora muy débil y por eso ladra a todo, te está protegiendo y no sabe de qué, así que poco a poco cariño, y a recuperar las riendas, un paseo cada día más largo, ejercicio para los dos, que si quieres llorar lo hagas y si puedes ir cambiándole las rutinas a la nueva realidad pues poquito a poco.

El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo a él constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo (Konrad Lorenz).