No sabes cómo te entiendo. Piensa que por lo menos te va a servir para estar mejor preparada por si te vez en otra situación similar (esperemos que no).
Yo conté en su día que un tío se llegó a presentar en mi casa, a decirle a mi madre la clase de hija que tenía simplemente porque paseando con mi perro, Dady se puso chulo con el suyo, lo que fue dar un par de gruñidos e intentar dominarlo. Pues además de dedicarme lindezas como ''si no fueras mujer te metía dos ostias'', entre otras, se presentó en mi casa (yo lo ignoré y continúe con el paseo, ya me advirtió que iría a mi casa, pero en ningún momento se me pasó por la cabeza que lo fuese a decir en serio). Sabía dónde vivía porque paseando al perro me vio a mí con Dady en el patio.
No contento con ello, tuve que aguantar durante cierto tiempo que le diese por pasear al perro en la plaza de la vera de mi casa, viviendo en la barriada de al lado y teniendo mil sitios adonde poder ir. Pues nada, cuando salía con mi perro o llegaba, en numerosas ocasiones me lo encontraba allí.
Y por si fuera poco, un día en el que estaba con una amiga en el porche Dady empezó a ladrar en el patio, al principio no le di mayor importancia, pero cuando empezó a encabritarse bajé del porche a ver qué sucedía, y me encuentro a su perro y al tío apoyado en la pared, en cuanto supo que me di cuenta se fue. En ese momento no sé lo que me entró y empecé a preocuparme en serio, se había obsesionado conmigo y con mi madre.
Afortunadamente, la obsesión se le pasó y nos dejó en paz (menos mal, porque sino yo ya me veía en la policía denunciándolo

), de hecho, hace un año que no lo veo, ni a él ni al perro, creo que se han ido (¡ojalá y se haya a la otra punta del mundo!).
Nunca llegué a imaginar que paseando tranquilamente con mi perro me pudiese encontrar con gente tan despreciable, ahora lo sé y tengo mucho más cuidado con las personas con las que me encuentro.
Definitivamente, pasear con los perros se convierte en una aventura, en ocasiones muy desagradable.
