No era una perra de estar siempre pegada a ti, era muy independiente, eso si, cuando la llamabas para darle mimos ya no tenia fin. Aun así siempre fue a su rollo en casa. Al poco de llegar a casa, la esterilizamos y bueno cuando ya tenia 2 años empezó a perder ganas de disfrutar. Aunque la llevábamos a ella y a su compañero Mía Tuk (que si vino de cachorro) siempre de senderismo, playa, acampada....ella cada vez tenia menos ganas de jugar.
La esterilización no le sentó bien a sus huesos que poco a poco iban descalcificándose sin que todo lo que hacíamos tuviera efecto. Finalmente este verano una mañana no podía levantarse, lloraba y se le abrían solas las patas traseras y ya dije basta, no quise ser egoísta y no quise medicarla mas, creo que ella ahora es mas feliz donde esté y aun tengo en mi mente grabada su imagen de cuando ella corría como un galgo con esa lengua fuera y esa cara de felicidad.
Era preciosa y enamoraba a cualquiera, dulce, siempre he dicho que era una damita. Me cuesta mucho echarlo fuera todo, se que me quedo corta con lo que digo pero es que no puedo aun. Todavía me cuestiono si no pudimos hacer algo mas, si esto se podía haber evitado, si realmente fui egoísta y lo hice por mi para no verla mas así, creo que es algo que siempre me estará rondando.
Nunca te olvidaremos Kiche. TK.
