Ignacio, como dices, la selva negra acompaña a la negra je,je. Como dice mi marido es mas negra que el sobaco de un grillo.
Cuando era pequeña y se ponía en el pasillo a contraluz, nunca sabíamos si estaba de espaldas o de frente, de lo negra que era y es.

Cuando usted abandona un perro porque ya "no le sirve", sus hijos aprenden la lección.
Quizás hagan lo mismo con usted cuando sea un anciano. Piénselo.